Roujin Z: Jugando con la tecnología geriátrica.

Roujin Z portada película

Hoy voy a analizar Roujin Z, una película estrenada en 1991 de la mano de Katsuhiro Otomo. En un futuro no muy lejano, ¿veis factible la idea de substituir al ser humano por una máquina en las tareas geriátricas? Habrá quien piense que quizás de esta manera se profesionaliza la tarea del trato especializado a la persona dependiente. Pero, ¿no estaríamos deshumanizando una etapa de la vida en la que la compañía de otra persona es más que necesaria? Incluso puedo decir que cualquier estado de invalidez precisa del afecto y del trato de otro igual.

Roujin Z como experimento social

No quiero andarme más por las ramas, como los monos. Esta película trata justamente aspectos clave acerca de lo que podría suceder si se intentase manipular con oscuras intenciones un servicio que, de momento, no necesita más máquinas, solo más profesionalidad.

Incluso sin saber de quién es la animación, podríamos averiguarlo por varios aspectos. El dibujo tan típico de Katsuhiro, la antigüedad de la película, incluso en algunas escenas de Roujin Z se aprecian guiños a su otra gran obra maestra Akira, de la que me gustaría mucho hablar en otra ocasión.

Haruko, una enfermera de geriatría, tiene como responsabilidad el cuidado del señor Takazawa, un octogenario que no se vale por sí mismo. Hasta este punto, nada es relevante, excepto el momento en el que personal del Estado irrumpe en casa del abuelo y delante de Haruko se lo llevan para poner en marcha un experimento revolucionario.

Un experimento que pretende mejorar la calidad de vida y substituir la ingente cantidad de mano de obra que hará falta en pocos años, por una sociedad que se prevée totalmente envejecida en un corto periodo de tiempo.
Pese a las reticencias de Haruko, la prueba sigue en marcha.

Ahora, el abuelete y la máquina son uno. Este artilugio en forma de cama ofrece una gran cantidad de servicios: televisión, función de amigo, evacuación de las necesidades fisiológicas, comida, te da un meneo para ejercitar los músculos atrofiados, te medica e incluso te hace una exploración médica a diario para corroborar que estás sanote o muy malo. Diría que es el sueño de muchos vagos, véase la imagen. ¿Quién no querría poder hacer sus necesidades sin moverse de la cama?

Roujin Z Takazawa

A pesar de que el hombre no se siente a gusto, nada hace cambiar de opinión a su responsable. Pero nuestro protagonista intentará pedir ayuda enviando señales de socorro a Haruko a través de la pantalla del ordenador.

No me gustaría estropearos gran parte de la película Roujin Z, prefiero que le dediquéis un poco de tiempo, pues no dura mucho.

Katsuhiro, tanto en esta película como en Akira, hace referencias sobre qué puede suceder si empleamos un experimento que principalmente se ofrece para un bien común en la sociedad y lo acabamos tergiversando para beneficio propio. En el caso de Roujin Z, por un interés belicista y en Akira por avaricia, para intentar descubrir qué hay más allá de lo que ya se conoce. ¿Qué puede suceder si forzamos el límite? ¿Y si ofrecemos un servicio social, pero en realidad estamos creando un plan de seguridad nacional de carácter militar a costa de las necesidades ajenas? Bueno, son cuestiones que se dejan entrever.

Roujin Z no es una de mis películas preferidas, la verdad, pero está bien para pasar el rato disfrutando de las imágenes, el argumento, la acción y la magia de Katsuhiro Otomo.

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